los anunakis

Su nombre significa, “Los que del Cielo a la Tierra descendieron” y todo lo que sabemos en cuanto a ellos se lo debemos al fallecido investigador Zecharia Sitchin, quien tradujo tablillas de arcilla de los sumerios y descubrió una historia cautivante. Si bien sus detractores alegan que lo narrado en dichas tablillas sólo son mitos, Sitchin siempre creyó que lo contado realmente ocurrió. Allí se habla de seres que llegaron a la Tierra hace muchos miles de años desde un planeta llamado “Nibiru” (mejor conocido como “Planeta X” o también “Hercólobus”), el cual se aproxima a esta parte del Sistema Solar cada 3600 años.

 

 

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Hay textos que hablan que ellos se juntaron con nuestra especie y que incluso, según algunos, modificaron parte de nuestro ADN para potenciar nuestras capacidades mentales y así poder ser útiles para ellos.

 

La razón, del por qué eligieron nuestro planeta para asentarse, fue que necesitaban oro en grandes cantidades para calentar su débil atmósfera. Como Nibiru es un cuerpo celeste helado, necesitaban reflejar los rayos solares para obtener más calor. Descubrieron que la mejor fórmula para lograrlo era diseminar oro pulverizado en su atmósfera para que se obtuviera un efecto espejo.

Cuando llegaron a la Tierra, al principio, edificaron grandes ciudades y crearon una vasta industria minera. Sin embargo y con el correr del tiempo, los trabajadores se cansaron de laborar en las minas y realizaron una huelga generalizada. Una ingeniosa solución la dio uno de sus jerarcas, Enki, quien usó a los primates terrícolas para realizar experimentos genéticos con ellos. Así nació Adapa (¿Adán?), el primer prototipo del humano terrestre (¿Homo Sapiens?) producto de la mezcla de los ADN de primates y de anunnakis.

Con el tiempo, los humanos se multiplicaron y terminaron trabajando en las minas. Gracias a la ayuda de los Anunnaki, aprendieron a sembrar, se establecieron en ciudades y crearon templos para adorarlos.Los humanos veían a estos seres como dioses, ya que eran inteligentes, poseían muchas tecnologías y conocimientos y tenían una gran longevidad, aunque eran mortales. Estos seres fueron llamados por los sumerios Annunaki. El término que menciona la Biblia es Nephilim (recordemos que la Biblia es una copia de las tradiciones sumerias), aunque algunas traducciones erróneas del termino los denomina “gigantes”.

 
Según los sumerios, sus dioses bajaron a la tierra desde el cielo, mucho antes de la llegada de la humanidad. Para los sumerios, al igual que para otros muchos pueblos de la antigüedad, sus dioses fueron seres de carne y hueso que un día habitaron entre ellos y de los que aprendieron numerosas actividades y normas de convivencia Ellos vinieron como colonos y explotadores, hicieron de la Tierra su hogar y empezaron a construir ciudades, ciudades que asociaron a funciones determinadas y que estaban gobernadas por Annunakis.
 
Es sabido que cada ciudad sumeria disponia de un dios y una diosa protectora, esto puede interpretarse como que el gobierno de estas ciudades estaba encargado a parejas de dioses.
 
Los Sumerios fueron buenos observadores y como consecuencia formularon teorías astronómicas muy avanzadas a su época. Las imágenes arqueológicas que se han encontrado así lo atestiguan, pero si algo por lo que resultan especialmente llamativos es por su más que posible contacto con civilizaciones extraterrestres.
 
Sería algo que explicaría su avanzado conocimiento de astronomía, de representar el sistema solar como hoy lo conocemos. Y es que varios especialistas han sostenido que sólo una raza alienígena podría haberles transmitido tales conocimientos, impensables para su época y que pasarían bastantes siglos para alcanzar algo similar en algunos aspectos.
 
En este sentido, son bien conocidos los Anunaki, un grupo de deidades sumerias que vendrían a ser seres semi-extraterrestres, enviados desde el cielo a la tierra. Serían una raza muy avanzada que ayudaron a los sumerios en el desarrollo de su civilización.
La vida de los sumerios giraba en torno a sus dioses. Estos tenían cuerpo físico y a ojos de los sumerios eran losAn.Unna.Ki, literalmente “aquellos que vinieron del Cielo a la Tierra”.
 
 Estos dioses instruyeron al pueblo en la construcción de templos en lugares escogidos. Con el tiempo, se desarrollaron diversas confrontaciones bélicas entre los dioses. En la región del Mar Muerto se han encontrado evidencias de una confrontación nuclear en torno al 2040 a.C. En esta región se conservan aún anomalías radioactivas y partículas nucleares. La onda nuclear originó un ciclón radioactivo que acabó con la civilización sumeria.
 
Un texto sumerio dice: “En la tierra cayó una calamidad, una desconocida para el hombre, una que no se había visto nunca antes... una gran tormenta del cielo... una tormenta que aniquiló toda la tierra... un viento diabólico como un torrente enfurecido... acompañada de un calor abrasador... durante el día robó a la tierra de su sol reluciente, por la noche las estrellas no brillaban... La gente aterrorizada, no podía apenas respirar... Las bocas se llenaron de sangre... hizo que las casas se abandonaran... los ríos de Sumeria afluían con aguas amargas... los pastos crecían con hierba marchita... Los dioses evacuaron Uruk, se escondieron en las montañas, escaparon más allá de las lejanas llanuras...”.
 
Estos seres divinos restauraron la vida en nuestro planeta después de cada cataclismo. Su conocimiento era tan grande y su poder tan enorme que con el tiempo, la gente comenzó a tratar a estos visitantes extraterrestres como "Dioses".