Tenerife: Apariciones fantasmales y la misteriosa isla de San Borondón

21.05.2016 17:54

Hay ciertos lugares de nuestro planeta, donde los espíritus inquietos hacen aparición, atormentando a los residentes locales. Se manifiestan como sombras, apariciones fantasmales, voces misteriosas, olores extraños, o movimiento sin explicación de los objetos, incluso en ocasiones muchas personas afirma haber sido atacadas por lo inexplicable. Estos son lugares con una historia terrible, que con el paso del tiempo se han ganado la desconcertante reputación de lugares fantasmales. Uno de estos lugares es Tenerife, en las Islas Canarias. Los medios de comunicación no suelen informar sobre las misteriosas apariciones, fenómenos poltergeist y otro tipo de eventos que tienen lugar en esta misteriosa isla, a pesar de los muchos edificios históricos como antiguas mansiones coloniales, iglesias y capillas, o incluso castillos.

Las casas encantadas y lugares terroríficos en Tenerife
 
Parece que el Tenerife, a diferencia de otros lugares del planeta, no está orgulloso de sus casas encantadas y no busca promover sus edificios históricos con tours de fantasmas o publicidad relacionada con lo paranormal. Sin embargo, hay una gran cantidad de evidencia paranormal cuando uno profundiza en el tema.
 
El Palacio de Lercaro en San Cristóbal de La Laguna, que se convirtió en el Museo de Historia y Antropología de Tenerife, tiene al parecer su propio fantasma. El periódico “El Día” publicó una noticia sobre este fenómeno en noviembre de 2003, en el que explicaba que los empleados del museo tienen cierto miedo cuando se habla de la cuestión, ya que temían perder sus puestos de trabajo. Las autoridades locales no quiere que se asocie los fenómenos paranormales que ocurren en el enigmático edifico con el turismo.
 
Lo que una vez fue el hogar de la familia Lercaro en la Calle San Agustín, que data de finales del siglo XVI, era donde vivía una mujer llamada Catalina, hija de Antonio Lercaro. Ella se vio obligada a casarse con un hombre viejo que no deseaba, pero en el día de la boda, ella decidió quitarse la vida en lugar de seguir adelante con el matrimonio, arrojándose a un pozo en la parte trasera de la mansión. La historia dice que sus restos fueron escondidos en una de las habitaciones de la casa y el pozo fue tapiado después del trágico suceso. La iglesia no permitió que el cuerpo de Catalina fuera enterrado en un cementerio porque ella se había suicidado, y para la tradición cristiana el suicidó era considerado un pecado. Después de esto, la familia Lercaro se alejó de La Orotava. Esto simplemente fue el preludio de los fenómenos paranormales que ocurren la mansión. Muchas personas afirman haber visto el fantasma deambulando por las habitaciones. Por supuesto, se cree que el espíritu de Catalina aún se encuentra en la casa.
rutas_tacoronte_a_el_sauzal_casa_lercaro_la_laguna_
 
 
Hay otros informes sobre apariciones fantasmales en otros lugares de Tenerife, incluyendo la antigua carretera principal que va del sur de Tenerife a Santa Cruz, incluido la zona de Adeje. Muchas personas perdieron la vida en la época de la esclavitud en la isla. Se cree que las almas de las personas que fallecieron en trágicas circunstancias continúan estando presentes, como fantasmas.
 
Vilaflor
 
En el pueblo de la montaña de Vilaflor, que se conoce popularmente como El Pino Gordo, es un lugar de gran actividad paranormal. Vilaflor tiene una leyenda que explica cómo obtuvo su nombre. Cuando la gente vivía en Tenerife antes de la conquista española, lo que ahora se conoce como Vilaflor se llamaba entonces Chasna. Según el folclore local, un capitán español que se llamaba capitán Pedro de Bracamonte se enamoró de una doncella que había encarcelado porque tenía miedo de perderla. La joven se escapó y la angustia que el capitán sufrió fue tan grave que murió. Sus últimas palabras fueron: “Vi la flor de Chasna”. Desde entonces, los residentes afirman ser testigos de las apariciones fantasmales del capitán Pedro de Bracamonte, buscando a su amada.
 
 
El barranco de Badajoz
Cerca de la localidad sureña de Güímar, mejor conocida por sus famosas pirámides, es un barranco conocido como el Barranco de Badajoz o el Barranco de Chamoco. Se dice que es uno de los lugares de Tenerife donde más se concentra la actividad paranormal. No sólo se han visto figuras fantasmales, también se han podido avistar ovnis, incluso algunas personas afirman que existe un portal a otro tiempo o dimensión.
 
 
El Barranco de Badajoz, Güímar, isla de Tenerife
También está el misterio de una chica joven, conocida como la “La niña de las peras”. La historia cuenta que en algún momento entre 1890 y 1910, los padres de una niña enviaron a su hija a buscar frutos de los árboles en el barranco. Sin embargo, ella nunca volvió, y, a pesar de largas búsquedas no apareció. La niña volvió a aparecer décadas después, misteriosamente, con la misma edad que cuando ella desapareció y pensando que no había estado ausente por mucho tiempo. Era como si hubiera entrado en otra dimensión y que el tiempo para ella se hubiera detenido.
 
Algunos dicen que los guanches (antiguos habitantes de la isla de Tenerife) todavía se ciernen en las muchas cuevas que tiene Tenerife. Otros muchos guanches fueron asesinados por los soldados españoles y los que quedaron con vida se suicidaban antes que someterse a los invasores. ¿Los espíritus de los guanches continúan vagando por donde solían vivir?
 

Pero el fantasma más famoso de Tenerife no es ninguna entidad, es una isla. Se conoce a día de hoy que las Islas Canarias están compuestas de siete islas, pero según el folclore local hay una octava isla conocida como la isla fantasma, la isla de San Borondón. San Borondón fue el nombre español de un monje irlandés llamado San Brandán de Clonfert (480-576 d.C.), quien navegó con otros tres monjes en una pequeña embarcación hacia el Océano Atlántico. La leyenda habla de sus aventuras, encuentros con el fuego de los demonios, con columnas de cristal flotante, o con criaturas monstruosas tan grandes como una isla.

San Borondón, la isla fantasma de Tenerife

 

Pero el fantasma más famoso de Tenerife no es ninguna entidad, es una isla. Se conoce a día de hoy que las Islas Canarias están compuestas de siete islas, pero según el folclore local hay una octava isla conocida como la isla fantasma, la isla de San Borondón. San Borondón fue el nombre español de un monje irlandés llamado San Brandán de Clonfert (480-576 d.C.), quien navegó con otros tres monjes en una pequeña embarcación hacia el Océano Atlántico. La leyenda habla de sus aventuras, encuentros con el fuego de los demonios, con columnas de cristal flotante, o con criaturas monstruosas tan grandes como una isla.

 

Brandán y sus compañeros de viaje desembarcaron en una isla donde se encontraron árboles y otro tipo de vegetación. Dijeron que la isla se empezó a mover, y que parecía una criatura marina gigante. Después de muchas vicisitudes Brandán consiguió regresar a Irlanda. Pero esta leyenda no es la única que hace mención a la octava isla de las canarias. Cuando las Canarias fueron conquistadas durante el siglo XVI, los marineros hablaban insistentemente de una octava isla, que en ocasiones se podía observar al Oeste de La Palma, El Hierro y La Gomera. Pero cuando los marineros trataban de llegar a ella y se acercaban a sus costas, montañas y valles, la isla se cubría por una espesa niebla y desaparecía. La isla era, obviamente, la identificada por San Brandán, que por eso fue llamada “La Isla de San Borondón”.
 
Esta misteriosa isla, también conocida como la “isla fantasma”, continúa siendo invisible la mayor parte del tiempo, pero existen registros de personas que afirman haber presenciado la aparición de la mítica isla. San Borondón es otro de los grandes misterios que perduran con el paso del tiempo, manteniendo su carácter misterioso y romántico.
 
Articulo editado en  la pagina web: MUNDO ESOTERICO Y PARANORMAL